En qué casos está indicado
La mejor evidencia está en alopecia androgenética, sobre todo cuando todavía hay folículo viable. También se usa como apoyo en efluvio telógeno y en algunos casos de alopecia areata.
Donde no tiene sentido es en alopecia cicatricial establecida: si el folículo ya se perdió, no hay estructura que estimular. Esa distinción se hace con tricoscopia en la valoración, y es la razón por la que el PRP no se agenda sin consulta previa.
Cómo es la sesión
Se toma la muestra de sangre, se centrifuga para separar el plasma rico en plaquetas y se infiltra en el cuero cabelludo con aguja fina. La sesión completa toma entre 45 y 60 minutos.
Es molesto pero tolerable; se puede usar anestesia tópica. Después queda sensibilidad y a veces enrojecimiento leve durante unas horas. Se puede lavar el cabello al día siguiente.
Esquema y expectativas
El esquema habitual es de 3 a 4 sesiones mensuales iniciales, seguidas de mantenimiento cada 4 a 6 meses según la respuesta.
Con honestidad sobre lo que hace y lo que no: el PRP puede mejorar la densidad y el grosor del pelo existente, pero no crea folículos nuevos ni sustituye el tratamiento médico de fondo en la alopecia androgenética. La evidencia es prometedora pero heterogénea, y los protocolos aún varían entre centros.
El punto de partida siempre es una valoración presencial. Sin examinar la piel no es posible indicar un tratamiento con responsabilidad, y cualquier plan que se ofrezca sin verte primero debería levantar sospechas.